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Opinión

[OPINIÓN] La inminente derrota electoral de Caicedo

Elkin Carbonó López

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Foto: Colprensa

La mayoría entendió que no es cierto que alguna familia política tradicional haya interferido para que el agua no llegara a la canasta familiar de los samarios.

Un rasgo mayor escapó a la estrategia seleccionada y aplicada por el equipo Gurú contratado por Carlos Caicedo para la construcción y el urgente rediseño de su imagen personal usada para el actual debate que busca elegir a un nuevo Gobernador para Magdalena.

Una fuente de entero crédito, cercana a Caicedo y que tiene amigos en otras campañas, contó que la élite de Fuerza Ciudadana, encargada de esta contratación, y en atención a las evidentes debilidades arrojadas en la revisión de la genética de su líder y a un profundo estudio sobre fidelidad de marca, no pudo y además no supo resolver los complejos rasgos de la personalidad del candidato, específicamente cuando éste tuvo la necesidad de mostrarse en situación de disenso frente a varios ciudadanos que escrutaron y reclamaron mejores resultados en estos casi ocho años de gobiernos caicedistas.

También dijo la fuente amiga que la crisis de más escala se vivió siempre durante los llamados recorridos puerta a puerta, sobre todo en visitas en Santa Marta y en estratos uno, dos y tres.

Y es que gobernar, desgasta. Se trata nada más y nada menos que del complicado ejercicio, amorfo y constante, de tener que escuchar a la gente exigiendo soluciones inmediatas a sus mandatarios y a sus gobiernos, entre otras tareas de la administración de los recursos y bienes de uso público.
Para el caso de Fuerza Ciudadana, se trata de dos mandatos en los que no fue posible pasar de la retórica a los hechos, que además desnudaron las profundas y públicas contradicciones para manejar la ciudad durante ese tiempo. En este campo de la reclamación y de la crítica, el equipo Gurú encontró siempre, en los resultados de los estudios y de mediciones, que la gente cree que desde el liderazgo de Caicedo, él y otros líderes de Fuerza Ciudadana, cometieron actos de corrupción, fallándole no solo a la plena ética pública sino a sus propios electores. Rafael Martínez y Virna Johnson, aparecen reflejados en esos indicadores como corruptos y poco confiables. Y ese fue el reto mayor enfrentado por los encargados del mensaje que Caicedo debió portar y liderar en su campaña electoral al momento de rendir cuentas; pero esta vez, con la realidad enfrente y sin la posibilidad pública de perder la cordura.

Otra complejidad se evidenció cuando los mismos estrategas encargados de la definición del branding de la campaña de Caicedo encontraron en las mediciones, que en la mayoría de personas reina la incertidumbre frente a Caicedo como opción para gobernador, teniendo en cuenta que el candidato de Fuerza Ciudadana carga con una sanción disciplinaria por parte de la Procuraduría General de la Nación, que lo destituye y lo inhabilita para ejercer la función pública por 12 años, que en una segunda instancia pudiera decidirse de fondo antes o después de este 27 de octubre, lo que dejaría al Magdalena sin gobernador en el eventual y cada día más lejano triunfo electoral de Fuerza Ciudadana. Quizá esta marcada incertidumbre, se convierte en el piano más pesado que posa sobre los hombros de los estrategas de Caicedo.

Aún sin resolver estas y otras complejidades, el equipo Gurú, buscó afianzar aspectos que se ajustaran a la personalidad y a toda la programación neurolingüística del candidato como la victimización recurrente, la teoría del caos, la lucha de clases por instinto, postverdad, asistencialismo gubernamental y clientelismo, entre otras estrategias.
Las mágicas estrategias del marketing político, que en uno de sus capítulos más fuertes atienden imaginarios colectivos, postverdades y sensación de buen gobierno; haciendo uso de teorías de avanzada, son ahora asuntos del pasado. Y es que en este lance, la campaña de Caicedo debió prepararlo para explicar por ejemplo en qué aspectos ha cambiado Santa Marta o por qué realmente desde Fuerza Ciudadana se combate la corrupción al tiempo que sus líderes están investigados por los órganos de control sobre los mismos tópicos.

Pero más ejes temáticos debían resolverse antes de salir a convencer a electores, verbigracia:

Hoy el paso del tiempo no permite vender la idea de que fue Carlos Caicedo quien mejor gobernó desde la Universidad del Magdalena cuando asumió como Rector. En este caso, que es usado como gesta adánica, por parte de los asesores de Caicedo y por Caicedo mismo, ya la gente vio y comprobó que otros rectores modificaron la estructura física de esa Alma Máter sin mayores aspavientos y con menores presupuestos, además logrando al tiempo, avances significativos en investigación y en cohesión institucional sin generar capítulos por actos de corrupción, dejando ver hoy a una Universidad libre pensadora, tal y como ocurre en las mejores del mundo.

Y ni qué decir cuando las mismas exigencias de la gente, de sus gobernados, pasan por el indignante tema de la falta de agua potable en Santa Marta. En este caso, la mayoría entendió que no es cierto que alguna familia política tradicional haya interferido para que el agua no llegara a la canasta familiar de los samarios. La gente entendió que hubo tiempo suficiente y recursos renovados para por lo menos diseñar una propuesta que fuese presentada ante el Gobierno Nacional para estos fines.

Otros aspectos asociados a gobernanza y a imagen de producto, arrojó el estudio surtido a Carlos Caicedo que por su volumen y extensión no se hacen públicos en esta columna, además porque todos están relacionados con la necesidad de generar sensaciones que superen la realidad con el propósito de conservar al copioso electorado de otros tiempos.

A manera de colofón, habría que anotar que esta realidad inocultable en la vida política de Caicedo, le pasará factura el día de las elecciones como quiera que la naturaleza de todas las debilidades representadas en el candidato de Fuerza Ciudadana, han sido comprobadas por gremios, comunidades académicas, sectores informales, autoridades religiosas y de iglesias, gente del común y por una amplia franja de votantes indecisos.

Escrito por:

Elkin Carbonó López

Elkin Carbonó López

Comunicador Social - Periodista Consultor en Marketing Político y Comunicación Estratégica Capellán Internacional con énfasis en DD HH Magíster en Derechos Humanos, Gestión de la Transición y Posconflicto Licenciado en Resolución de Conflictos

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